La flexibilización en dos ruedas llegó a Luján

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Por Julián Inzaugarat

La aplicación Pedidos Ya! hizo su arribo definitivo a la ciudad de Luján. Llegó el trabajo del futuro, donde las condiciones de trabajo las impone la empresa y el riesgo, la salud y la seguridad corre por cuenta de las y los repartidores.

Desde hace un tiempo era común irse a la Ciudad de Buenos Aires y ver un paisaje urbano lleno de jóvenes en bicicleta con diferentes cajas de delivery a sus espaldas. Rojas (Pedidos Ya), amarillas (Glovo), naranjas (Rappi) brillaban en la ciudad mientras miles de pibes y pibas pedalean para llegar a tiempo con el pedido.

PedidosYa, una empresa de origen uruguayo que forma parte del grupo alemán Delivery Hero desde el 2014, se instaló en Luján desde hace menos de una semana. Con presencia en Argentina, Brasil, Chile y Paraguay alcanzando más de ocho millones de descargas, la empresa reunió a un grupo de pibes y pibas de Luján y Moreno a quienes les ofreció comenzar con el servicio en nuestra ciudad y les entregó la indumentaria y la caja.

Durante estos días los «riders», “rappitendero”, “glovero”, «emprendedores», «colaboradores», como son llamados por estos empresarios para esconder e invisibilizar la condición de trabajadores de los mismos, los podemos encontrar en la Plaza Colón, en la Plazoleta o en la Basílica esperando que les llegue un viaje vía celular.

Para promocionar y lograr acomodarse en el mercado lujanense, la empresa decidió darles contratos temporarios a los laburantes. Pero el que avisa no traiciona, una vez instalada ¡adiós los contratos!, ¡hola cuentapropistas!

El paraíso del capitalismo

La economía de plataformas crece más rápido que la inflación y el dólar. Instaladas en plena oleada neoliberal, las plataformas digitales encuentran un terreno fértil para plantar sus valores: «libre mercado o MercadoLibre», «ausencia del Estado», «individualismo», «mérito», «competencia» y el «cuentapropismo» (una especie de rebelión contra los patrones que no es tal).

Este fenómeno es el paraíso para el capitalismo. Un retroceso al siglo XIX, un mundo ideal para donde no existe legislación laboral, intervención estatal, impuestos, donde hay libre circulación de capitales, no hay regulaciones financieras (como en la red paypal y mercado pago), no hay normas de algún Banco Central entrometido ni mucho menos sindicatos que organicen y defiendan los derechos de los y las trabajadoras.

El capitalismo en estado puro, aquel que sueñan los Espert y los Milei, donde existe la voluntad de dos partes que felizmente y voluntariamente aceptan un contrato, en una relación que aparenta ser simétrica, entre iguales, y beneficiosa para ambas partes.

A la espera de un viaje, los repartidos se juntan en la Plaza Colón para hacer más llevadero la espera. Foto: Julieta Brancatto

La aparición de este fenómeno se debe a ciertos factores novedosos y algunos otros no tanto. La disponibilidad de redes y teléfonos inteligentes relativamente accesibles, aplicaciones que intermedian, big data, algoritmos y tercerización (externalización y subcontratos) de tareas, generan un espacio donde la tecnología sirve para que la oferta y la demanda se encuentren y exista una clara ausencia de mediación del Estado.

Ni tan libres ni tan jefes

La precarización y el empobrecimiento son las nuevas condiciones laborales para la clase trabajadora. La invisibilización de una relación laboral de dependencia que realizan estas empresas multinacionales de servicios de delivery les evitan tener que pagar un salario fijo, establecer jornadas de trabajo, no hay cobertura de riesgos (los mensajeros no están asegurados contra enfermedades o accidentes), no hay vacaciones pagas, ni obra social, aguinaldo, paritarias ni aportes patronales.

El trabajador pone el vehículo, paga su indumentaria, le alquilan la caja, pero no elige ni los clientes, ni los destinos, ni la tarifa, sino que obedece las órdenes que le da la empresa. Una relación de explotación a medida del capitalismo 2.0.

«Ganá
dinero colaborando con la empresa líder de delivery en Latinoamerica»
reza es slogan de Pedidos Ya. Foto: Julieta Brancatto

Las empresas de este estilo aseguran dedicarse exclusivamente a intermediar entre cadetes y usuarios, y no como prestadoras del servicio de mensajería. De esta manera, no se consideran empleadoras, ni reconocen a los mensajeros como trabajadores, pero se llevan su parte. La aplicación le cobra una comisión al comercio donde se compró el producto, de allí su ganancia.

¿Trabajar a tus tiempos? Tampoco. Los algoritmos de la aplicación benefician a aquellos que más tiempo se encuentran online y a la espera de viajes. El trabajo part time es sólo una promesa, quién no entra en el círculo vicioso de trabajar para tener mayor valoración y más pedidos, se queda afuera de todo. Si los pedidos son lejos y se rechaza el viaje, la empresa te disciplina con un tiempo de espera hasta poder recibir un nuevo pedido.

La frutilla del postre es la manipulación de los algoritmos en contra de quienes comenzaron a reclamar por sus derechos. Si reclamás, sos blanco fácil de un bloqueo para que no te lleguen los pedidos.

¿Por qué cada vez hay más trabajadores de plataformas digitales?

La crisis económica creada por las políticas neoliberales es el primer factor. Se genera mano de obra disponible dispuesta a perder derechos a cambio de un mínimo ingreso para sobrevivir en este sistema de consumo.

Otro factor clave se da por el lado patronal, la no legislación laboral, ni legislación sobre estas nuevas formas de asociarse, producen un caldo de cultivo para la vulneración de derechos laborales y la germinación de estos proyectos.

Al mismo tiempo, la crisis económica también genera una precarización en ciertos sectores de la sociedad que no quieren perder su target medido a partir del consumo. La perdida de poder adquisitivo de salarios reales y el incremento de las desigualdades en la distribución del ingreso, lleva a que estos sectores busquen continuar con su consumo pero también de forma precarizada. Comprador como trabajador del delivery son víctimas de un proceso de empobrecimiento que alcanza a las enormes mayorías.

Fuente: https://ladransanchoweb.com.ar/

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