El ocio creativo como virtud vs el aburrimiento

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El Dr. Pablo Trifiletti reflexiona sobre el preconcepto erróneo de estos tiempos acerca del ocio y la manera como el sistema intenta cercenarlo en pos de su necesidad de sobreproducir.

Me propongo en esta columna hablar sobre el aburrimiento, articulándolo con una reflexión sobre lo que nos sucede cuando buceamos en el hacer nada. Asimismo ¿necesitamos hacer algo todo el tiempo?

Existe una oposición de dos paradigmas

El paradigma liberal-consumista que interpreta el ocio exclusivamente como el descanso y la liberación del trabajo y que busca hacer del tiempo libre, un espacio de consumo. Llenar el tiempo, estar conectado con el afuera.
El paradigma creativo-cultural que procura integrar en el tiempo de ocio, valores y procesos provenientes de la educación, la creación y la cultura. El hacer nada tiene que ver con el ocio creativo, con lo reflexivo, lo introspectivo, lo esotérico, con el hacer contacto con uno mismo.
Aburrido resulta ser una expresión frecuente para calificar algo que no merece la pena ser experimentado. El hombre y el niño se aburren cuando no tienen nada “pro-ductivo” que realizar. En la actualidad el alumno de primaria, cuando finaliza su jornada lectiva, es llevado por sus padres hacia un periplo interminable: clases de piano, idiomas, algún arte marcial quizá, natación, lecciones de piano, etcétera.

Como padres les enseñamos a nuestros hijos a matar el aburrimiento y a huir del ocio. El ocio fue y es mala palabra, huele a vagancia, a vagancia improductiva. Les coartamos la posibilidad de volar con la imaginación.

Ejemplo: Nunca escucharon un niño que diga “esta comida es aburrida (fea)”, esa es la connotación que le llega.
Ejemplo: Una adolescente dice: “Dejé a mi novio porque me aburría”.

Modos de aburrimiento

El aburrimiento engendrado por hacer nada que se considere valioso
El aburrimiento durante el ejercicio de una actividad, un hacer como en automático.
El aburrimiento que nace de la tristeza o del sinsentido de la vida.
El aburrimiento que surge de estar solo y en silencio: la experiencia de cierta sensación de vacío que se experimenta durante su transcurso.
Arthur Schopenhauer es uno de los filósofos que escribieron sobre el tema del aburrimiento. “El vacío interior de los hombres los empuja a la búsqueda de compañía (del estar todo el tiempo conectados). Este vacío interior impreso en multitud de semblantes, es el verdadero manantial del aburrimiento, que ansía sin cesar estímulos exteriores a fin de movilizar la mente y el ánimo por medio de cualquier actividad”.

El hombre que necesita constantemente de la gente, de la compañía y la diversión a cualquier precio logra con ello una manera de huir de sí mismo.

Dice, “un hombre ingenioso, en completa soledad, tiene una excelente recreación en sus propios pensamientos, mientras que el cambio constante de círculos sociales, espectáculos, excursiones y diversiones no logra apartar el tedio martirizante de un embotado”.

Lo que a todo ser vivo le ocupa y le pone en movimiento es la lucha por la vida. Pero con la vida una vez asegurada no hemos hecho nada aún; necesitamos sacudir la carga del hastío, hacerla insensible, matar el tiempo, es decir, matar el aburrimiento.

El aburrimiento no es un mal que se deba tener en poco; deja en el rostro la huella de una verdadera desesperación. Hace que seres como los hombres, se busquen unos a otros, siendo por esto el origen de la sociabilidad.

Heidegger propone un abandono de sí, una verdadera inmersión en el aburrimiento, estableciendo una distancia entre nosotros y las cosas (replegarse). El matemático Pascal decía que “toda la desgracia de los hombres viene de una sola cosa, que es la de no saber permanecer en reposo en una habitación”.

Respecto al ocio creativo, la etimología del término difiere según los países. En francés la palabra ocio deriva de ociosidad (oisivite) y por tanto está relacionada con algo despreciativo y condenable, mientras que en inglés el término leisure aproxima su significado al concepto de diversión en el descanso. En castellano se aproxima también a la idea de diversión o de ocupación reposada.

Tomarse un tiempo para aburrirse, meditar, reflexionar un poco y no ir por la vida por inercia, tomarse el tiempo de respirar, de respirar con conciencia, de hacer nada.

Saber que la ociosidad no es la madre de todos los vicios, que la pensemos como madre pero DE ALGUNA potencial VIRTUD.

Podríamos pensar que la falta de ocio creativo (a saber: lectura, pintura, meditación) nos lleva al aburrimiento y esto nos puede conducir a alguna situación adictiva siempre y cuando tengamos algunos elementos predisponentes para una adicción.

Que hacemos con nuestro ocio? ¿Hacia dónde miramos? ¿Hacia afuera? ¿Hacia adentro? ¿Al hacer nada, o al no saber qué hacer?

  • Pablo Trifiletti es abogado (T67 F102) y Consultor psicológico

Fuente: https://elcafediario.com/

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