Los trabajadores del INTI van al paraíso

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Desde el 26 de enero del 2018 el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) vive un conflicto que puede entenderse como un ataque al Sistema Científico Tecnológico Argentino, y que el mismo se inicia con una clara medida antilaboral y antisindical: el despido de 258 trabajadores. Muchos de ellos, la amplia mayoría, tienen pertenencia y activismo sindical.

Sin dudar un instante, como empleado del Instituto, me sumé a todas las medidas de lucha que se plantearon desde la conducción del gremio, como de aquellas que surgieron de las innumerables y masivas asambleas del colectivo de trabajadores que constituye el INTI: científicos, tecnólogos, técnicos, administrativos, personal de servicios, etc.

Mientras trascurría el conflicto, repetidamente, me acordaba de la película “La Clase Obrera va al Paraíso” interpretada por el genial Gian María Volonté. Me acordaba de él y de la trama de la película, sobre todo cuando alguno de los trabajadores del INTI nos preguntábamos si íbamos a ganar el conflicto o a perderlo. Sobre todo, porque en realidad nadie sabe a ciencia cierta, que significa ganar o perder un conflicto.

Volonté y su maravillosa película. Fue un actor italiano que nació en Milán en 1933. Su educación y sus primeros pasos actorales en grupos aficionados se iniciaron en su ciudad natal. Luego viaja a Roma, con dieciocho años de edad, para estudiar teatro. Egresado, con otros compañeros de promoción, forma una compañía teatral dedicada a mostrar obras comprometidas política y socialmente.

Paralelamente, en sus momentos iniciales, trabajó en teatro clásico, en televisión, y también en los recordados spaghetti-westerns.

Sin embargo, su concepción de la vida y de la actuación lo impulsaba a extraordinarios papeles actorales dentro de una época comprometida. El cine europeo de las décadas del `60 y del `70 lo cuentan como uno de sus máximos exponentes. Es protagonista en “Investigación de un ciudadano libre de toda sospecha”; “La clase obrera va al paraíso”; “Sacco y Vanzetti”; “el Caso Mattei”; “Cristo se detuvo en Eboli”; etc.

Afiliado al partido comunista italiano, llegó a ser electo diputado por el Lazio, aunque sin embargo renunció al cabo de dos meses.Nuestro cine lo contó en 1992, participando de “Funes, un gran amor”, el film de Raúl de la Torre, actuando junto a Graciela Borges y Pepe Soriano.Murió el 6 de diciembre de 1994 en Florina, Grecia, mientras rodaba una película, tenía 61 años.

En la película “La Clase Obrera va al Paraíso”(1), Gian María Volonté interpreta al obrero Ludovico “Lulú” Massa. La película está ambientada en la fabril Milán, durante 1968, Lulú es obrero metalúrgico de la BAN, ficticia empresa de autopartes.

Años de crisis, el modelo de acumulación económica empieza a deteriorarse. El sistema de aliento a la producción basado en los premios y primas, cada vez convence menos a capitalistas y a obreros. Los primeros, presionados por los Estados y por los Sindicatos, deben aumentar los salarios y los premios, para hacer más atractivo estos sistemas. Los segundos, preocupados por el círculo vicioso que significan estos sistemas, pues deben trabajar más para ganar más, a expensas de su salud y de su tiempo.Sueños, utopías, sindicatos organizados, producción en serie; la época de las “huelgas salvajes” en Italia.

Lulú, es un marxista dormido, tiene un retrato de Stalin guardado en su ropero. Ha aceptado las reglas del juego del sistema: mejora su salario como tornero imponiéndose un ritmo de trabajo infernal, el más alto de toda la sección. En una antológica escena, Lulú les cuenta a dos bisoños operarios cuál es su secreto: se imagina que cada pieza que tornea es la cola de Adalgisa, su virgen compañera de trabajo.

Sus conductas dejan de lado la solidaridad, se presta como referente para marcar los ritmos de cada una de las máquinas, que son por cierto imposibles para sus compañeros. El técnico “toma-tiempos” con cronómetro en mano, es un alcahuete insoportable y lo admira como obrero. Lulú se tortura pensando porqué le dicen “chupamedias” del patrón: “El patrón no existe en la fábrica, es una sociedad anónima…”

Lulú sufre las consecuencias de la vorágine de los premios por producción: pierde un dedo; el torno lo mutila de por vida. Empieza la lucha, los obreros contra la empresa y sus sistemas de remuneración por rendimiento y Lulú contra su propia conciencia. Se ganan los conflictos, contra la empresa y contra la conciencia. La solidaridad de clase condujo a la victoria.

La escena final de la película muestra que, sin embargo, al reiniciarse las tareas, los obreros que impulsaron el conflicto y el mismo Massa, han sido trasladados a la línea de producción continua. Trabajan en serie, el ruido les imposibilita la comunicación. A pesar de ello, están felices.Lulú Massa les cuenta un sueño que tuvo: “Estaba yo detrás de un muro y me dijeron que detrás del muro estaba el paraíso. Yo golpeaba, y golpeaba el muro; hasta que se derrumbó…”. “¿Y que había detrás del muro, -le preguntaron los compañeros que apenas entendían el relato a causa del ruido- que había? Lulú se ponía serio y dice: “Nada. No había nada, estaba la niebla y estábamos nosotros”…

“La clase obrera…”, es una película con la cual trabajábamos durante la década de los `90, un grupo de profesionales dedicados a la formación sindical de delegados en la Unión Obrera Metalúrgica, Seccional Quilmes. Gian María Volonté, nos acompañó durante esa etapa.

Los obreros de Quilmes veían la película; se reían, se preocupaban, se indignaban, acusaban a Lulú de carnero y de ser usado por la patronal, reflexionaban, comparaban y decían “en todos lados es igual”, y sobre todo se identificaban y emocionaban con la lucha obrera. Pero fundamentalmente me enseñaron a entender la escena final de la película.

La clase obrera del INTI.

Al momento de escribir esta nota, el conflicto del INTI lleva más de dos meses. Entre el lockout de la autoridades y el paro decretado en una asamblea de más de mil trabajadores del INTI, se estableció un acampe con permanencia durante más de cuarenta días. Asambleas por sectores, reuniones de cuerpo de delgados, organización de actividades, solidaridades diversas, creación de fondos de lucha, denuncia de corrupción, comunicaciones y conferencias de prensa, reuniones con legisladores y empresarios, caravanas, marchas, ruidazos, cartelazos, feria de ciencias, etc. Fue el menú creativo, eficaz, esclarecedor del conflicto y de las funciones del INTI, lacerantes al poder mentiroso, y amalgamador de una novedad: la lucha conjunta de un sindicato estatal, mayormente apoyado en personal técnico y de maestranza, y un conjunto importantísimo de científicos y tecnólogos que hacía su primera experiencia de lucha laboral.

Es injusto decir que la tenacidad y esfuerzo estuvo en los primeros, y la creatividad y originalidad en los segundos. Pero tal vez sirva para describir en dos trazos lo ocurrido. De todos modos, arriba de un micro alquilado por el sindicato, los individuos de ambos grupos ocupan el mismo tipo de asiento; y en una asamblea, su voto vale igual.

Durante estos dos meses, todos los trabajadores del INTI estuvimos, y aún estamos agredidos por las autoridades. Somos como en la película de Volonté, obreros en conflicto con su “patrón”. ¿Ganaremos o perderemos? ¿Iremos al Paraíso?

¿Los obreros van al paraíso? Si a Lulú le habían dicho que detrás del muro estaba el paraíso, y solo se encuentra niebla y obreros desorientados… ¿Cuál es el paraíso? Gian María Volonte lo sugería desde la pantalla. Los obreros de Quilmes me lo explicaron en los ´90. Los científicos, tecnólogos, técnicos, administrativos y personal de apoyo del INTI, se lo explican hoy al país. El paraíso no es un lugar; sino que es una situación: la lucha, el estar juntos y resistir. Después la nada, la niebla, y volver a empezar.

A propósito, el 6 de diciembre de 1994 Volonté dejó el paraíso. Quienes quedamos en él lo extrañamos.

Nota:

“La clase obrera va al paraíso”, es un film de Elio Petri, con Gian María Volonté y MariangelaMelato. Recibió el 1er Premio a la mejor película en el Festival de Cannes. Se lo puede encontrar en Youtube.

Fuente: http://visionpais.com.ar/

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